Col·laboracions>>Mi sueño

 

¿Quieres que te cuente mi sueño? ... Te lo contaré: cómo si fuera un cuento. No corrí, no volé, no fui flor ni mariposa... Cierto día estaba paseando; me detuve y vi una dama. Parecía una Hada con túnica blanca, los brazos extendidos, y su mirada penetrante. Sorpresa! Era la dama del mar.

Acercándome a ella, me dejé cautivar por su belleza y fragancia, quedándome dormida.

Soñé que estaba sentada en la arena de un mar. ¿Podía ser el Mediterráneo? ¡Que mas da! Era el mar de mi sueño.

Mirando al horizonte, el murmullo de las olas, la suavidad de la brisa, el sol poniente. El mundo del silencio; jardín inmenso en el fondo del mar, lleno de conchas, caracolas, y la blanca espuma, empujaba una gran concha llegando hasta la arenosa playa.

Era la Diosa de la generación y de la fecundidad: la Venus AFRODITA.

Casi hacia realidad mi sueño. Estaba sola en un profundo sueño. Los ojos cerrados , y el imán de la atracción alcanzaba en mi mente: el deseo, la imaginación, la quimera, la fantasía, el recuerdo...

Nos sentíamos: padres, hijos, hermanos, amigos debajo de un mismo cielo. En las aguas trasparentes, cristalinas y con la luz solar, se reflejaba un retrato... era mi sombra.

En mi sueño deseaba que todo fuera posible: la vida de un niño con su llanto cuando llega y la sonrisa de verle, ¡que naturaleza inocente, hermoso sueño. Era un sueño desconocido y al mismo tiempo conocido de siempre, como el agua mana del manantial, derramaba amor tierno.

Soñando imaginé las maravillas del universo: la naturaleza, el ser humano, los animales, las plantas, la ciencia, la historia, el arte...

Todo es real, todo lo que nos rodea. ¿y si todo fuera bueno?

Seria fantástico mi sueño. Sentirme afortunada, agradecida, feliz,...

¿Qué seria de mi corazón sin mi sueño?

Podía soñar que hacia castillos en la arena, con murallas y un foso lleno de agua con un puente levadizo para llegar al interior. Castillos majestuosos con grandes torres y en lo alto de cada una de ellas pondría luces de colores, diminutas como destellos, pero de potente reverbero. Llenas de ilusión, entusiasmo, armonía, belleza, vida...

Como la casa de muñecas que jugaba yo cuando era niña. Con escaleras, puertas, dormitorios, armarios, chimeneas. Pero mi ilusión, mi entusiasmo, se podría derrumbar si las olas dejasen de estar tranquilas, llevándose, lo que hice, lo que puse, la armonía, la belleza y la vida...

Al igual que la dama de la guadaña viene y no avisa.

¿Qué hacéis olas rebeldes, cuando no estáis tranquilas?

¿Qué hacéis del mar de mis sueños? ¿Que hacéis con mi ilusión, mi entusiasmo y mi castillo lleno de vida?
¡Pero no fue este mi sueño! No soñé hacer castillos.

Como el reloj que se para, se detuvo mi sueño. Contemple una visión que jamás hubieron visto mis ojos. Era un mar de flores, narcisos, violetas, lirios, claveles, rosas, una danza de flores, al igual que una alfombra flotante. Con el ir y venir de las olas eran cautivas de mi más profunda admiración; pero lentamente las corrientes marinas empujaban, hacia el infinito, desapareciendo de mi visión.

Recordaba y veía claramente, mis anhelos, mis fantasías, mis sueños... Se difundían los rayos de aquel sol que desde lo alto, poco a poco, se ocultaba se despedía y como éramos: padres, hijos, hermanos y amigos de un mismo pensar se manifestaban diciendo: guardalos; todos son tuyos, son tus sueños.

Encima de la arena, las olas juguetonas y tranquilas acariciaban mi sueño, recordándome cada una de ellas la realidad de mis anhelos. Cuando desperté, despertaron mis recuerdos. Vi el crepúsculo, llegó la noche, y el firmamento se lleno de estrellas que me decían: Levántate, anda, vive...

Otros caminarán siguiendo tus huellas y no olvides que aun te quedan para mañana otros fantásticos sueños.

 

 Tornar>>                                                                                                                   AISALREP